Críticas·Opinión

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad

Sobre la Ópera Prima de James Vanderbilt.

Una película brillante que no ha conseguido desenmarañar la madeja.

Más les hubiese valido a los periodistas del programa 60 minutes, de la CBS americana, haber echado mano de la filosofía de Aristóteles para recordar aquello de que no existe una verdad absoluta. Y es que cuando algo puede ir a peor, irremediablemente acaba cediendo.

Hoy hablamos sobre La verdad (The Truth), la nueva película de James Vanderbilt. Nos situamos en las elecciones estadounidense con la previsible toma de poder, una vez más, por George W. Bush, cuando el equipo del ya citado programa de investigación, uno de esos con verdadero rigor y vocación periodístico de los que poco se hacen porque nada interesan y mucho incordian, pretendían sacar a la luz una verdad, la verdad, mejor dicho. Se trataba de los chanchullos que la familia del todopoderoso había hecho allá por los años 60-70 para librar al pequeño George de las penurias del frente en una guerra como la de Vietnam. Una acusación muy grave por la que muchos cayeron en el camino y otros tantos no estaban dispuestos a arriesgar el cuello, ya se sabe eso de que “en boca cerrada…”.

El caso es que el chivatazo llegó a la redacción de una cadena cuya plantilla era más partidaria de la oposición, un contra que cuando se trata de poder pesa y mucho. Ante tal ocasión no quedaba más remedio que atreverse a sacar los pies del tiesto. Así pues, formando el equipo más competente jamás soñado, capitaneado por Dan Rather, interpretado por Robert Redford, y una Pasionaria Mary Mapes, con una brillante Cate Blanchett, decidieron ponerse el mundo de montera, y en qué momento. “Virgencita qué me quede como estoy”.

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El Periodismo de Investigación es al Periodismo como el Cortometraje al Cine, ese hermano pequeño en la sombra, muy comprometido por la causa pero muy mal pagado. En una sociedad donde hasta los Medios son dominados por el poder, la nuestra y la de todo hijo de vecino, jugársela por algo como estos valientes de 60 minutes es un gran suicidio, una de esas muertes anunciadas que se ven de lejos y que duelen mucho antes de que lleguen.

No voy a desmontar mucho más la película, aunque tampoco sería una novedad. Es decir, basta con rebuscar por Internet porque ni qué decir tiene que estamos ante una historia real basada en las Memorias de la propia Mery Mapes, y es que por desgracia a todo cerdo le llaga su San Martín y el problema es que aquí la figura del cerdo siempre la adoptan los mismos. Aunque tampoco voy a meterme a batallar sobre un caso que, por mucho que nos hayan hecho creer a través de esta película, podría no ser defendible, por aquello de las falsas fuentes y de la falta de pruebas concluyentes. Sí creo que se resguardaron mucho en este hecho, una vez saltó la liebre, y que le dieron más importancia a la veracidad de una cuestión B, que a la de unos hechos que realmente podrían haber cambiado el curso de la historia.

La verdadNo es la primera vez que vemos a Redford enfundarse en la piel de un periodista de los de aúpa, recordemos su papel en Todos los hombres del Presidente como Bob Woodward, una genial Blanchett, a la que nos creemos de cabo a rabo, que cada vez nos sorprende más y algunas otras caras conocidas que se suman a este elenco aportando el 9,5 como son Topher Grace, Elisabeth Moss o Dennis Quaid. Por otro lado tampoco es novedad un tema como este, véase por muestra La cortina de humo del año 1997, del director Barry Levinson.

Una buena historia para la reflexión en general y para la de la incursión del poder en los Medios de Comunicación en particular y una buena apuesta con forma de Ópera Prima para un recién estrenado en la materia James Vanderbilt, guionista de Zodiac y de las dos partes de Amazing Spider-Man.

Como amante del Periodismo de Investigación me declaro fan de aquellos héroes que se juegan la vida sacando a la luz grandes historias que van más allá de los últimos novios de Belén Esteban o de las amantes de Amador Mohedano, el hermano de Rocío Jurado para quienes sean afortunados de no saberlo. Una película entretenida que pone de manifiesto la vida en una redacción y lo arriesgado de una profesión cada vez menos arriesgada.

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