Críticas·Opinión

Carlos del Amor, más íntimo y menos público.

El año sin verano, un título agorero con buen sabor de boca.

La vida a veces, 25 historias que ganan la batalla.

Estamos antes el responsable de Cultura de TVE más reconocible de todos los tiempos. Quizás por su peculiar voz o por su buena presencia, siempre cerca de las alfombras rojas y de las inauguraciones, aunque también presente en las despedidas como la del reciente Café Comercial. Carlos del Amor ha sabido durante todos estos años de profesión ganarse el cariño del público, y para muestra sus muchos seguidores en las Redes Sociales. Sin embargo, como diría Francisco Umbral, hoy estamos aquí para hablar de su libro, de sus dos libros para ser más exactos. Y es que, retando al tiempo, empecé los primeros coletazos de la época estival, esos en los que nunca sabes si ya ha llegado el momento de sacar los pies del tiento y apostar por las sandalias, con El año sin verano entre mis manos y me adentré en este, el verano, con La vida a veces.

"El año sin verano - Carlos del Amor"Y, haciendo mención a Jack el Destripador, iremos por partes. Primero por aquel que se presentaba con forma de novela, un agorero título que pretendía dejarnos sin la mejor de las estaciones. Una historia muy real, tan real que da envidia no haberla vivido en primera persona, con la que de vez en cuando te preguntas si el que está detrás del vecino es Carlos realmente o es una obra de ficción muy creíble, especialmente para quienes vivimos en Madrid y reconocemos sus descripciones. El caso es que sea como fuere, para los seguidores del Telediario del primer canal,  su voz resonará, al menos, durante las primeras páginas, imaginando una versión más audiovisual que literaria del relato que se nos presenta.

Si tuviese que decir algún ‘pero’ de esta, mi primera incursión en el mundo escrito de Del Amor, sería el desenlace, bastante acelerado para mi gusto. Una conclusión algo precipitada y casi a matacaballo, tanto de la historia presente como de su paralelismo pasado. Es un libro contado a cámara lenta que resuelve en cuestión de páginas toda una historia de la que ya casi nos sentíamos protagonistas, como si realmente los editores estuviesen pidiendo a gritos el final de un libro que se había hecho de rogar y el cumplimiento de unos plazos que ya habían sido más que aplazados.

En cualquier caso me despertó las ganas de hincar el diente a su otra novela, La vida a veces. Así fue como, con el verano por delante, me hice con un ejemplar y puse de nuevo a prueba a este Periodista.

"La vida a veces - Carlos del Amor"En este caso estaba ante un libro de relatos breves que se repartían en cinco categorías ‘Espacios’, ‘Oficios’, ‘Accidentes’, ‘Coincidencias’ e ‘Interacciones’. Un total de 25 historias basadas en hechos reales que nos trasladan a tiempos, situaciones y rincones dispares con cada una de ellas. Ninguna se parece a la anterior y, por tanto, no se hace necesaria una lectura seguida. Es decir, uno se puede introducir en una historia del grupo de ‘Espacios’ y saltar a conocer a continuación una de ‘Accidentes’ o de ‘Coincidencias’.

En mi caso, me he quedado totalmente prendada de dos de estos relatos breves que se han convertido en Santo de mi Devoción, El cine, dentro de la colección ‘Espacios’ y de su personaje, Jaime, llamado así por James Stewart y Corte y confección, del bloque ‘Oficios’ y cómo no de la historia de Consuelo y Roger. El único pesar que tengo es no haber conocido a esas personas de primera mano, menos mal que la imaginación es poderosa y yo tengo mi propio rostro de cada uno de ellos.

Y si la primera de las dos me despertó la curiosidad por una faceta de Carlos que no conocía, la de literato, esta segunda obra me ha despertado algo aún mejor, aunque más arriesgado, las ganas de escribir. Tengo que confesar que después del buen sabor de boca que me había dejado El año sin verano, me enfrentaba a La vida a veces con ciertos miedos, hasta el punto de comentarle a mi compañera “bah, he empezado a leerla y no me está enganchando mucho”. Pero, ¡ay amigo!, cuando me tope con la primera historia, cambió por completo mi precipitada consideración, tanto que si estas dos obras se pusiesen a batallar, mi voto recaería en este conjunto de micro relatos.

Un lenguaje actual y coloquial, con situaciones tan cotidianas como bucólicas en algunos casos. En definitiva, dos descubrimientos que recomiendo a quienes estén buscando una lectura fácil y amena pero con la que quedarse bien saciados. Dos estilos que beben de la misma fuente pero con tratamiento completamente distinto, hasta en su formato y presentación.

Todos conocemos a Carlos del Amor, ese nombre propio que protagoniza la mayoría de los rótulos que aparecen en el bloque de Cultura del Telediario de TVE, y que se cuela prácticamente a diario en nuestras casas. Pero hay otra faceta, más íntima y menos pública, que todavía puedes descubrir.

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