Cosas de barrio

Las estudiantes de bronce de Malasaña

Las guardianas del barrio.

La historia que hay tras 4 figuras del mobiliario malasañero.

¿Os imagináis una vida sin fin destinada al estudio? ¡Qué horror!, pensaréis algunos de vosotros. Sin embargo ellas siguen ahí incansables, persistentes. Todas ellas con galas de bronce, visten las calles del barrio de Malasaña ocupando distintas poses. Algunas caminan, otras leen y otras esperan a la salida de clase pero ninguna se inmuta ante los trajines del vecindario.

Hoy voy a hablaros de la historia de cuatro féminas que impasibles perduran ante todas las cosas. Testigos de fiestas, crímenes, besos y el día a día que transcurre en dos míticas plazas y dos calles del que durante muchos años fue comúnmente conocido como el Barrio de las Maravillas, hoy la alternativa Malasaña. No importa cuánto quieran customizarlas los viandantes de la zona, ni cuánto las fastidien. Si hay algo seguro es que todo lo que ven, por extraño que sea, lo mantendrán en secreto por los siglos de los siglos amén.

"Estatua Plaza Dos de Mayo"Comenzamos con la lectora sentada sobre el pollete de granito de la Plaza del Dos de Mayo. En pleno escenario donde, durante el siglo XIX, se alzaban las revueltas contra Napoleón, hoy encontramos una joven bronceada que lee sin descanso desde 1999. Cuán amplia ha de ser la librería de esta muchacha, obra del escultor Enrique Velilla, para no retirarse, ¿verdad? Su autor le otorgó unas formas abstractas y un libro, que esperamos que cambie a menudo. Lecturas del Dos de Mayo, la bautizó, aunque si de algo estamos seguros es de que nos vigila de reojo por encima de sus libros en el paso de página a página.

También desde 1999 una nueva vecina nos acompaña día y noche en la calle la Palma. Justo en la puerta del Centro de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos se encuentra la segunda estatua de bronce del barrio a tamaño natural. Como una alumna más, espera a la salida de algún compañero en pose sugerente. Desconocemos de qué persona de carne y hueso es réplica, lo que sí se rumorea es que su autor, Roberto Manzano, se inspiró en una alumna del centro para darle forma. Viste veraniega todo el año y ha sido víctima de todo tipo de travesuras, incluso ha tenido que ser hospitalizaba porque en 2008 fue decapitada. Afortunadamente hoy vuelve a estar en pie, y la podéis encontrar charlando con los demás compañeros de la escuela, incluso fumando algunas veces, fruto de las tretas de algún estudiante.

"Estatua calle del Pez"Continuamos con una tercera figura que más que una chica de barrio fue una heroína obra del madrileño escultor Antonio Santín Benito. Julia, o la joven que se apoya en el muro del Palacio Bauer (en la Calle Pez, esquina San Bernardo), no es tan sólo una chica desaliñada, ni mucho menos. Aunque parezca que va hecha un pingajo con sus ropas anchas y sus pies descalzos, esta figura representa la primera estudiante mujer, que tuvo el valor de, allá por el año 1848, acudir a la Universidad. Hoy en día, en nuestro país las universidades están repletas de mujeres, pero no podemos olvidar que hace algún tiempo eso era impensable y que aún en la actualidad hay algunos países en los que sigue sin ser posible. Por ello, demos las gracias a jóvenes valientes como Julia que un día decidieron vestirse de hombre para perseguir sus sueños y poder estudiar.

Para terminar, mi favorita, la caminante de la plaza de San Ildefonso. Rafael González ubicó a esta jovencita en el centro del meollo malasañero en el año 1996. En circunstancias normales, si uno hubiese echado a andar desde la citada fecha hasta hoy, habría llegado a Santiago y vuelta tropecientas mil veces. Pero la grunge, que así la llaman algunos, sigue en su puesto con su carpeta bajo el brazo. Esta escultura fue un encargo para un modesto profe de arte de la Escuela la Palma que desveló que el rostro de la joven está inspirado en el de su hija Susana, como él llama a la bronceada. Su niña tenía 9 años cuando sirvió de musa, la estatua 18 cuando se estrenó y hoy calzaría 37 si el paso del tiempo hiciese mella en ella. Además de los secretos que nos guarda Susana, padre e hija son conocedores de uno que no quieren desvelar y que les hace cómplices. Como pista, dicen que husmeemos en su cabello. ¿Lo descubriremos?

Y hasta aquí las historietas de nuestras perennes amigas. Portaos bien con ellas, que son las guardianas del barrio y callan como una tumba. Es lo mínimo que podemos hacer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s