Entrevistas

Entrevista con Martín Lemí: “Siempre estoy esperando algo que me vuelva loco”.

LEMÍ se estrena en el Marula Café este viernes.

Abandona el rock argentino para definirse con un estilo más personal.

Queridos lectores. Hoy tengo el placer de presentaros a un músico con todas las de la ley, Martín Lemí, que ha ido progresando con su carrera hasta llegar a tener un proyecto propio en el que le acompañan fenomenales músicos que actualmente, y quizás también de manera provisional, se agrupan bajo el nombre de LEMÍ. El viernes van a dar su primer concierto en el Marula Café y tienen al público expectante. Pero antes de eso, voy a explicaros cómo he llegado hasta aquí.

Viajamos en el tiempo y nos transportamos hasta el centro-este de Argentina, hasta la ciudad de Rosario. Era el año 1990 y de entre un arsenal de instrumentos que había por casa, Martín Lemí, con tan solo 5 años, agarra unas baquetas y elige la batería. “Mi padre era pianista y tenía idea de todo tipo de instrumento. Supongo que se indignaría con mi decisión, pero me dio como unas pautas y empecé a tocar. Más tarde me quiso enseñar partitura rítmica, pero yo me negaba a normas escritas y reglas. Y hasta el día de hoy sigo siendo así”, nos explica.

"Entrevista a Martín Lemí"Testarudo niño prodigio. El dice que ya le gustaría, pero a los 12 años ya estaba metido en un estudio grabando las baterías de un conocido tenor de su país, y a los 13 daba su primer concierto con la banda Néctar. Yo, que soy una ignorante, me imagino un grupo de locos bajitos adorables, pero Martín me corrige: “yo era el niño. Ellos tenían de 18 años en adelante y sus novias, sus groupies, sus fans… Mientras, yo tenía que ir acompañado de mis padres a los conciertos y recuerdo cómo las chicas me piropeaban con ternura mientras me tocaban la cabecita y yo flipaba”.

Los Néctar se separan tras dos años y Martín va pasando de un grupo a otro tocando muchas versiones de músicos nacionales y empapándose de la música argentina. En 2002 se traslada a Funes y allí se une a la banda El Ajuste. “Con ellos toqué por muchos bares y la verdad es que me sirvió para curtirme como músico. Pero aquí yo ya me tomaba la música de manera más seria. Era muy suicida, muy exigente. La verdad es que no sé cómo me soportaban los demás”, bromea. Y tras un año de margen que se dio, como no ocurría lo que el esperaba que ocurriese, abandonó. “Lo estaba necesitando, en realidad, ya lo estaba queriendo. Tenía ganas de más. Todavía no entiendo porque ese día llegué al local de ensayo que tenía montado detrás de mi casa, ensayé con la banda y cuando terminamos les tiré la bomba de que dejaba la banda y les dije que me venía a España. Y me fui concretamente a Sevilla porque me propusieron ir a trabajar allí de técnico de sonido”, aclara.

Un piso pequeño en Sevilla no dejaba espacio a la batería, así que tuvo que abandonarla temporalmente. Estuvo dos años trabajando mucho y con la música aparcada. “Estaba ya rasgando las paredes, te imaginarás, con una locura terrible”, puntúa, así que se compró un piano y retomó la música, pero cuando se dio cuenta estaba componiendo. “Fue espontáneo, no fue pensado. Yo creo que decidí cambiar porque la batería te deja expresarte hasta cierto punto. Rítmicamente mola mucho, pero quería cantar, estar delante con la gente, ver sus reacciones”.

Y de Sevilla a Madrid. Una ciudad que le acogió bien y en la que pronto empezó a conocer músicos “Es una ciudad parecida a Rosario, muy grande y acostumbrada a recibir a gente de todas partes, a diferencia de Sevilla”, comenta. Empezó por darse a conocer en las Jam Sessions de la ciudad y su trabajo gustó a muchos compañeros. Quizás por eso hoy cuenta con los músicos con los que cuenta. “Son los músicos que jamás me hubiese imaginado tener y a día de hoy lo sigo flipando. Acojona tener una banda tan grande, a los que les paso los temas, dos ensayos y al concierto”, nos dice. “Y eso que soy muy difícil de sorprender. Siempre estoy esperando algo que me vuelva loco y a veces me amargo. Pero no es por nada, es por el amor que le tengo a la música”.

Actualmente, aunque le encantaría compaginar su proyecto con los de las bandas con las que ha estado hasta ahora, no va a ser posible. “Son demasiados repertorios en la cabeza y en los conciertos tengo que estar a la atura, así que prefiero dejar algunas cosas porque quién mucho abarca poco aprieta. A partir de ahora voy a dedicarle más tiempo a lo mío, que realmente es lo que vine a hacer a España y bastante tiempo ya dejé pasar”, afirma.

Y lo suyo, contra todo pronóstico es un estilo funk-disco-soul-rock. De que este era su estilo se dio cuenta tocando con dos músicos más por las calles del centro de Sevilla. “Empezamos a improvisar ritmos más funkys y nos dimos cuenta de que a la gente le gustaban porque se paraba a escuchar. Con ello yo también empecé a disfrutar más, así que me decanté por ese estilo”.

"Entrevista a Martín Lemí"

Pues bien, con su estilo musical definido, su banda y sus letras, aunque de esto último es de lo que menos convencido está porque Martín dice ser más bien “todo lo contrario a un poeta”, se presentarán mañana en el Marula. Después Martín girará durante un mes por Rosario con músicos de allí pero el mismo planteamiento y después se meterán en un estudio a grabar un DVD de 4 temas en directo. “Montaremos lío de cámaras y que se vea lo que tocamos sin ningún tipo de trampa. Que se vea la verdad es lo que quiero. Porque hoy en día creo más en eso que en un disco. Va a ser un EP guay. Y con más tiempito ya vendrá el CD que probablemente preproduciremos por partes”.

De este modo, Pedro Corral estará a la batería, José Vera agarrará el bajo (aunque en este concierto lo hará Dani Moreno), Javi Arpa será un auténtico crack a la guitarra, el benjamín Carlos Navajas estará en los teclados y Esperanza Martín en los coros. Todos apoyando a Martín, y como parte de LEMÍ, que cantará con su guitarra colgada y que ha declarado que “todos los nervios que no tuve en mi vida los tengo ahora”.

Así que acudid en masa al Marula Café, lugar elegido para la ocasión porque es como una casa para Martín y el lugar donde tocó por primera vez en Madrid, haciéndose un habitual de sus Jam Sessions. Son 7 euros con una cervecita y por lo que me han contado va a haber de todo y algún invitado especial. Nos vemos allí, mañana a las 23.30 h., aunque sólo sea porque la curiosidad no mate al gato.

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