Objetividad cero

Arte o locura

lec-Piotr PavlenskiNo es la primera vez que tratamos el tema en esta sección. Recuerdo que en alguna ocasión anterior, mi gran compañera de batallas, hablaba sobre el fanatismo y la locura y es que ya se sabe que los extremos no son buenos, pero permanecer siempre en el punto lógico de las cosas tampoco. Sin embargo, creo que todos vamos a estar de acuerdo en que los siguientes ejemplos, protagonizados por artistas, rozan más la falta de cordura que el arte.

Con la boca abierta nos dejaba, hace un par de semanas, el pintor ruso Piotr Pavlenski, quien tuvo que ser hospitalizado por permanecer más de una hora desnudo y con los testículos clavados a los adoquines de la Plaza Roja de Moscú. La explicación no es otra que una protesta, con la que pretendía simbolizar la apatía y la “indiferencia política y el fatalismo de la sociedad actual rusa”. Que sí, que no te digo yo que no, pero alma cándida haz una manifestación de las de toda la vida que total, para el caso que te van a hacer, al menos te aseguras descendencia.

Por si no fuera poco con el hecho en sí, hay que tener en cuenta que no se trata de su primera hazaña, ni mucho menos. No sé si os acordaréis de las dos componentes del grupo de punk femenino Pussy Riot, que fueron encarceladas por cantar contra Putin. En reacción a este acto nuestro hombre de las mil batallas se cosió la boca, en una peculiar forma de apoyar a las chicas. Posterior a esta se volvió a quedar completamente desnudo, esta vez enrollado en alambre de espinos, frente a la Asamblea Legislativa de San Petersburgo.

Pero claro, si hubiese sido el único en la historia de los artistas colgados este editorial no tendría mucho sentido. Así que, si tiramos de archivo encontramos otros ejemplos que nada tienen que envidiar. En 1974 la artista Marina Abramovic, peculiar en cualquiera de sus representaciones, decidió incendiar una estrella de madera, simbolizando la estrella roja comunista. Después se cortó las uñas de los pies y el pelo y lo lanzó a las llamas, para acabar saltando en el centro de la estrella y quedar inconsciente por el humo. Un doctor y varios mirones tuvieron que sacar su cuerpo inmóvil.

La francesa Orlan decidió reencarnar su cara en un mosaico de cánones de belleza clásicos. Así es como hizo que la operasen para conseguir la barbilla de la Venus de Botticelli, la frente de la Mona Lisa y la nariz de una escultura griega de la diosa Diana. Todo un collage viviente.

Como sabéis las performances se han puesto de moda y en ellas todo vale, o casi todo, y el arte siempre ha sido una vía de protesta recurrente, pero ni tanto ni tan calvo, que yo prefiero disfrutar de este sin tener que sufrir un corte de digestión.

La Estación Central

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