Objetividad cero

Quiero ser como Barbie

LEC-BarbieEs la reina del patio y de las tardes de juegos. Trabajadora, polifacética, compradora compulsiva y un pivón. Es Barbie, la muñeca que nunca pasa de moda, reinventarse o morir, líder en jugueterías desde su invención, allá por 1959.

Fue nacer y triunfar. Barbie, inspirada en una muñeca alemana para adultos, según dicen, fue creada por la pareja estadounidense de los Handler, los que, cuando bautizaron a la muñeca con el nombre de su hija, Bárbara, no imaginaban la trascendencia de lo que tenían entre manos. Un juguete que ha servido de referencia a miles de niñas, y niños también, e incluso a coleccionistas adultos, a veces incluso hasta un punto que roza la locura.

He aquí el punto de controversia. Además de ser el maniquí preferido de todos, ha sido objeto de polémica en múltiples ocasiones. Es tal, el poder que ha adquirido la marca Barbie, que muchas veces se ha criticado el rol adoptado por la muñeca en determinados puntos.

Barbie es consumista, tiene una vida de éxito, mucho dinero y unas piernas tan largas, que en la vida real, ante un tronco similar, no se ven. No obstante, ha constituido un cánon de belleza y eso hay quien no se lo perdona. La realidad es que todas las niñas hemos querido lucir una preciosa melena rubia, tener un pecho generoso y unos pies de cenicienta. ¿Culpa de Barbie? Muchos critican su “perfección” prorrogada en el tiempo y la desconsideración de no querer cambiar su figura a una más rellenita y así colaborar en beneficio de todas aquellas chicas que han sufrido trastornos alimenticios, por ejemplo.

Sin embargo, ¿realmente esa es una función educativa que deba desempeñar una muñeca? Quizás no. Deberían ser los padres y los maestros quienes se encarguen de aclararle a los niños la barrera existente entre realidad y ficción. En el caso de Superman, por ejemplo, es más sencillo, ya que ningún humano puede volar, aunque eso en la teoría ya que más de uno se ha partido la crisma intentándolo.

Pero no todo son pegas. Fue muy aplaudido el hecho de que Barbie decidiese que tenía que trabajar, y así ha ejercido en más de 75 oficios y se ha reencarnado en todas la nacionalidades, demostrando que no era tan superficial como se la hacía y que todo lo que tiene se lo ha ganado honradamente.

Así pues, ¿el problema para quienes la detestan es que la envidia les corroe? Sea como fuera, ha hecho historia, y no solo por lucir tipazo, sino por ser la única muñeca del mundo que nunca pasa de moda y que, según parece, siempre estará en el top 5 de las cartas a los Reyes Magos.

La Estación Central
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